Friday, April 20, 2007

DEL PRECIO DEL CAFÉ Y DEL SUELDO

Pues ¿qué quieren que les diga? A mí no me llama la atención que el Presidente del Gobierno diga un precio del café más bajo que en muchos de los bares españoles. Para empezar porque en algunos sitios, incluidos los bares de Congreso donde él solía tomar café estos últimos años, es más barato. En mi trabajo vales treinta céntimos de euro, o sea, que miren ustedes.

Y tampoco me parece raro que el sueldo del honorable señor Rajoy sea mucho más alto que una pensión no contributiva de una ancianita. Hasta ahí podíamos llegar. Sí me parece destacable, por el contrario, y digno de encomio para nuestro país, que la susodicha ancianita tenga una pensión aún sin haber pagado impuestos para merecerla (que de eso se trata cuando se tiene una pensión no contributiva).

Y no me vengan con demagogias de que los beneficiarios de una pensión no contributiva han trabajado mucho pero no les luce, y justicia social, y bla, bla, bla... Que sí. Que yo también trabajo, cumplo una función social, saco adelante a mi familia, y además pago impuestos. Y de ellos se pagan las pensiones no contributivas, y me parece bien, pero que no me lo refroten por los morros. Porque no pienso sentirme culpable de que una pensión no contributiva sea más baja que mi sueldo. Sobre todo cuando estoy seguro que yo, con estar pagando puntualmente impuestos como todo español contribuyente, no tendré pensión de que gozar.

A mí lo que me parece llamativo de ésta polémica es que se desaproveche, por parte de los periodistas, la posibilidad de informar sobre cosas serias que han dicho, sin duda, tanto el señor Zapatero como el señor Rajoy, y en cambio lleven varios días poniendo a caldo a ambos sobre dos tontadas como la copa de un pino.

Si lo de Zapatero fue muy triste, lo de Rajoy es aún más. Sobre todo porqque es muy indicativo de lo que es este país. Ya lo dijo una vez Cristina Almeida: Un país de chorizos. Un parlamentario español cobra cinco veces menos de media que un italiano o tres veces menos que un inglés, pero nos parece demasiado. Así, claro, cuando los españoles llegamos a la poltrona tenemos una tolerancia al mangoneo que no se la salta un miembro de una raza discriminada que será mejor no citar para no incurrir en posible falta. ¡Qué difícil se ha puesto lo de lo políticamente correcto! Aquí cuando un político manga, o parece que manga, las barras de los bares tiemblan ante los puñetazos de paisanos que gritan: "¡Al paredón!" Paisanos que han pedido una subvención a nombre de su mujer porque es ilegal. O que han comprado un coche con el descuento de minusválido sin serlo. O que labran los campos siendo pensionistas, o abren el negocio autónomo estando de baja. O...

Pues mire usted, no señor, yo creo que un político tiene que tener un sueldo muy muy alto. Así tendrá menos tentaciones de trincar. Y al que trinque... ¡sin piedad!.

No comments: